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martes, 20 de septiembre de 2011

Rodeados de basura

La basura espacial se ha convertido en una preocupación cada vez mayor en estos últimos años, puesto que las colisiones a velocidades orbitales pueden ser altamente perjudiciales para los satélites de funcionamiento y pueden también producir aún más basura espacial en un proceso llamado Síndrome de Kessler. La Estación Espacial Internacional está blindada para atenuar los daños debido a este peligro.


La basura espacial es un tema de preocupación que sin duda comenzará pronto a tomar importancia.

Pese al pequeño tamaño de la mayor parte de los fragmentos, las vertiginosas velocidades a las que están sometidas, hacen de éstos una seria amenaza a cualquier misión que pueda ser efectuada en un futuro próximo.

Desde 1991, se han registrado al menos tres colisiones en la órbita terrestre por culpa de la basura espacial. Estas colisiones se irán multiplicando y, a la vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática calculada por los expertos cifran en más de 18 choques al año será el número de accidentes producidos por estas chatarras para dentro de dos siglos.

La primera maniobra oficial de la evitación de la colisión de la lanzadera espacial fue durante STS-48 en septiembre de 1991. Un encendido del sistema de control durante 7 segundos se realizó para evitar un posible encuentro con restos del satélite 955 de Kosmos.

Los expertos reconocen que hacer frente a este problema es complicado y costoso, por lo que sería necesario que los investigadores idearan nuevos métodos para solucionar esta clase de problemas.

Pero no está tan blindada... Los tripulantes de la Estación Espacial Internacional evacuaron la base y se pusieron a salvo. Los desperdicios pasaron a 250 metros. Los seis astronautas que permanecen en la Estación Espacial Internacional se vieron obligados hoy a realizar una evacuación de la base y refugiarse en las dos naves Soyuz debido a la proximidad de basura espacial que los pudo poner en peligro.Los acontecimientos de la explosión de las etapas superiores de los cohetes de lanzamiento suponen la contribución más importante al problema de la basura espacial. Cerca de 100 toneladas de fragmentos generados durante aproximadamente 200 explosiones todavía están en órbita. La basura espacial se concentra más en órbita baja de la tierra, aunque algo se extiende hacia más allá de la órbita geoestacionaria.


A finales de 2003 había unos 10.000 objetos catalogados. No obstante, se estima en más de 50.000 el número de objetos mayores de un centímetro.

EEUU tiene fichados en la actualidad más de 9.000 objetos artificiales, con un peso total que supera las cinco toneladas. La mayor parte de estos aparatos están en ruina y constituyen un gran riesgo para las misiones espaciales.

Los científicos estiman que la cantidad de basura espacial mantendrá una evolución más o menos estable hasta el año 2055, pero a partir de entonces, el número de objetos peligrosos flotando se disparará de forma exponencial y salir hacia el espacio será una misión prácticamente imposible.


Astronautas amenazados

En los últimos años los astronautas de la Estación Espacial Internacional han tenido que buscar varias veces refugio en las naves Soyuz acopladas a ella, por el peligro de la cercanía de chatarra espacial de gran tamaño. También supone un riesgo para el trabajo de los astronautas en el exterior de sus naves, ya que cualquier impacto de basura espacial, incluso de trozos muy pequeños, puede afectar a los trajes presurizados con trágicos resultados.

Johnson abunda en que por el momento lo único que se puede hacer es"tratar de que los lanzamientos espaciales sean lo más limpios posibles", con una tecnología que retenga los componentes físicos que se desprenden durante el ascenso.

El experto de la NASA asegura que existen varios proyectos privados en marcha que investigan cómo capturar esos desechos. "Lo primero que hay que eliminar son las piezas más grandes, como los cuerpos de proyectiles y los satélites que han dejado de funcionar", resalta Johnson, aunque aún no existe una fecha fija sobre cuándo esta tecnología podrá usarse de forma práctica.

En 2007 China destruyó con un misil su satélite climatológico Fengyun 1C, lo que generó una nube de miles de fragmentos peligrosos, y uno de ellos colisionó con un satélite ruso a principios de este año.

El pasado mayo el nanosatélite Pegaso, el primero fabricado en Ecuador y lanzado en abril, chocó con un fragmento de un cohete soviético de 1985 y desde entonces no se puede recuperar su señal.

Fuentes cercanas a la ONU, que han pedido el anonimato, consideran que debe buscarse una solución a este creciente problema, dado que potencias emergentes como China o India tienen ambiciosos proyectos espaciales, por lo que la basura en órbita y sus consecuencias pueden multiplicarse. Según las previsiones de la Agencia Espacial Europea, la chatarra espacial se triplicará en los próximos 20 años.