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jueves, 16 de junio de 2011

Los vikingos atacan España (2ª Parte)

En la publicación anterior os comentaba las diferente incursiones vikingas a la Península y como los normandos, después de atacar La Coruña , Lisboa, Sevilla, Mallorca, Menorca, Ibiza y Pamplona.
Consiguen secuestrar al rey Gárcia Íñiguez, por el que piden un sustancioso rescate.
Transcurrió casi un siglo antes de que los vikingos apareciesen de nuevo en las costas de la Penínsulares, en el año 951, los vikingos saquearon de nuevo las costas de Galicia , saqueando diversos lugares, matando a mucha gente y llevándose como prisioneros a un gran cantidad de habitantes.
La presencia de los normandos tuvo amplias repercusiones en el norte, así fue que el padre  Flórez ( un erudito del siglo XVIII) recogió un antiguo documento de tiempos del obispo Hermenegíldo de Lugo en el que los lucenses, tanto de estado eclesiástico como los laicos y el Obispo, prometen mutua y solemnemente que junto con los habitantes de Lugo defenderán la ciudad contra los Normandos.
Es probable,  que la amenaza de un ataque vikingo fuese la causa por la que Sisnando, Obispo de Compostela, obtuvo el permiso del rey de León, Sancho I el Craso, para construir murallas, torres y fosos que defendieran la ciudad y la iglesia del apóstol contra los ataques del exterior.
Arco de Mazarelos, el unico resto de muralla de la ciudad. Santiago de Compostela
Sin embargo , el obispo utilizó el permiso real para hacer trabajar a los vasallos de la iglesia de forma tan dura, que éstos enviaron sus quejas al rey.
Este reprochó al obispo su proceder, pero lo único que consiguió fue que el obispo se revelase, pero en el momento que el monarca se presentó con sus tropas en Compostela, Sisnando no se atrevió a enfrentarse a él. Fue hecho prisionero y destituido de su cargo, en el que le sucedió un monje llamado Rosendo, del monasterio de Celanova.
El nuevo obispo tuvo que hacer muy pronto frente a los vikingos, cuando la escuadra vikinga llegó a Galícia tomaron muchos lugares, robando y destruyendo todo a su paso.
Los labriegos estaban dispuestos a luchar y formaron un ejército, pero fueron derrotados en una sangrienta batalla.
El obispo Rosendo tuvo que ponerse al mando y participó personalmente en la lucha contra los vikingos, a los que expulsó con la ayuda de los condes de Galicia, y según un texto coetánio -"volvió de sus expediciones a Santiago coronado de triunfos y aplaudido por todos"-.Puede que de esas bandas vikingas también formasen parte los madjus que atacaron el califato andalusi en 965-966
Imagen de la Cronica Albeldense
La gran derrota:
El rey Sancho el Craso murió a finales de 966 y su hijo, que contaba con cinco años, fue coronado con el nombre de Ramiro III.
El obispo Sisnando aprovecho el vacío de poder para escapar  de su prisión, el día de Navidad de aquel año se presento en la basílica de Santiago armado y vestido con coraza y obligo al obispo Rosendo a retirarse al monasterio de Celanova, tomando posesión por la fuerza de su antiguo obispado, pero no pudo disfrutar en paz de su conquista.
En efecto, al poco tiempo se presentó en las costas de Galicia una formidable escuadra vikinga compuesta por una cien naves.
Según las crónicas los vikingos partieron del puerto llamado las junqueras ( quizás en la boca del río Ulla, en la ria de Arosa).
Se dirigieron a Iria Flavia , capturando hombres y mujeres que encontraban en su camino, Sisnando les salio al encuentro con un ejército y se enzarzaron en un violento combate en las cercanías del río Louro.
Sisnando murió de un flechazo en la cabeza y sus hombres emprendieron la fuga: ello habría acaecido el 29 de marzo del año 968
Desaparecida la resistencia, los vikingos se desparramaron por las tierras de Galicia robando,asesinando y destruyendo el país hasta los montes del Cebrero, que forman la frontera natural entre Galicia y León.
Cuando cargados con su botín y gran numero de prisioneros se dirigían a la zona de Ferrol, donde les esperaban sus naves, les cerró el paso un gran ejercito bajo el mando del conde de Galicia, Gonzalo Sánchez, quien había conseguido reunir un considerable ejército compuesto por las gentes cuyas tierras habían sido incendiadas y cuyas familias habían sido asesinadas.
Tras otra dura batalla los vikingos fueron vencidos ( el jefe Gunderedo murió en combate), el botín fue recuperado y los prisioneros quedaron libres , el conde ademas quemó las naves de los piratas.
Este fue el ataque más duro que sufrió el reino de León, de la lectura de las crónicas parece desprenderse que los vikingos permanecieron tres años en tierras de Galicia.
Dejaron tras de si un panorama desolador; Tuy,Braga,y Orense habían sufrido tal destrución que sus obispos no podían residir allí, ya que tanto las ciudades cono sus residencias habían sido reducidas a cenizas.
Después de estos ataques, las crónicas señalan esporádicamente la presencia de bandas de piratas vikingos.
Hubo acciones de gran violencia como el asalto de Tuy de 1014 o 1015, protagonizado por una flota vikinga que remontó el río Miño, incursion que se relaciona con la presencia del famoso Olaf Haraldsson, futuro rey de Noruega o la incursión de 1028 vinculada a un notorio jefe vikingo, Ulf, apodado "El Gallego", ya que los nórdicos solían dar el nombre de la región conquistada o saqueada a quien había dirigido la operación.
Representación mediaval de Olaf

Más tarde, el obispo compostelano Cresconio tuvo que levantar el castillo de Oeste, ubicado estratégicamente en la ria de Arosa, junto a Catoira, para cerrar el paso a las naves vikingas. que deseaban atacar Santiago de Compostela remontando el Ulla.
Cresconio murió en el año 1066, fecha de la invasión de Inglaterra por el ejército  normando de Gillermo el Conquistador, con la que los historiadores dan por concluido el periodo vikingo.
("A furore normanorum, libera nos Domine") -de la furia de los hombres del norte, líbranos señor-.
Esta frase se repetía de boca en boca entre los pueblos costeros de la Europa occidental, en voz baja, como temiendo invocar al terror.
Hombres del norte surgidos del frío llegaron en sus temibles drakkars hasta lugares tan lejanos como las costas del norte de Africa,Rusia o las desconocidas tierras de América septentrional.
Nada parecía detener la furia de estos hombres terribles de barbas trenzadas: el filo de sus poderosas hachas de guerra fue temido desde el asalto al pequeño monasterio de Lindisfame en el año 793 y hasta el siglo XI.