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miércoles, 10 de abril de 2013

Las 10 "damas de hierro" de la historia

Hatshepsut (c. 1490-1468 a. C)

Su verdadero nombre era Maat Ka Ra y pertenecía a la XVIII dinastía. Hija de Tutmosis I, para alcanzar el poder tuvo que casarse con un hermanastro, Tutmosis II, que murió a los tres años de reinado. Tuvo que hacer frente a las intrigas de los partidarios de un hermanastro y adoptó los atributos masculinos de los faraones, retratándose con una barba postiza nada favorecedora. Además, para que no hubiera dudas con respecto a su poder, se proclamó hija del diosAmón, el cual le habría ofrecido personalmente el trono. Así pasó a ostentar también el poder religioso. Comandó personalmente una expedición hasta Nubia para sofocar las rebeliones, pero se destacó más como constructora que como guerrera, sobre todo embelleciendo la ciudad de Tebas. Gobernó durante 22 años y destacó por su gran inteligencia. Deseó que su sucesora fuera su hija Neferura, pero su prematura muerte arruinó sus planes. Rencoroso el muchacho, cuando Tutmosis III llegó al poder se dedicó a borrar sus huellas y decapitar sus estatuas.




Cleopatra VII (69-30 a. C.)

No lo tuvo fácil Cleopatra para convertirse en la última faraona. Su hermano y esposo Ptolomeo XIII consiguió apartarla del trono, pero posteriormente cometió un error fatal: decidió apoyar a Julio César en su guerra civil con Pompeyo cortando la cabeza de este último y entregando su sello a Julio como ofrenda. Pero este se lo tomó más bien como una ofensa y, dicen que abrumado por las virtudes anatómicas de Cleopatra, decidió apoyarla en sus intenciones de volver a ser faraóna. El nacimiento del hijo de ambos, Cesarión, parecía garantizar el regreso de Egipto al terreno de los grandes imperios. Pero la muerte en el año 44 a C. de Julio César llevó a la reina a intentar de nuevo la jugada con Marco Antonio, con el crearía un gran reino Oriental. Sin embargo enfrente tenían a Octavio Augusto, que puso fin a las veleidades de ambos en la batalla naval de Accio (año 31 a C.). Se dice que, ya en Alejandría, de nuevo intentó seducir a Augusto, un hombre poco dado a las frivolidades. Ante el panorama de servir de trofeo en Roma, Cleopatra se suicidaría según algunas fuentes en sus habitaciones haciéndose picar por un áspid.




Wu Zetian (625-705)

Ha sido la única mujer que ocupó el trono de China de forma oficial, e incluso intentó fundar su propia dinastía. Su entrada en Palacio fue como concubina del emperador Taizong, y, tras la muerte de este, de su hijo Gaozong. Todo un escándalo en la época. De hecho, con sus artimañas consiguió apartar a la principal consorte para ocupar ella misma el puesto. A partir de aquí se cuenta que mató a su propio marido, a su hijo mayor, depuso al emperador Tang Zhongzong(también hijo suyo), y puso en el poder a un tercero, Li Dang, al que más tarde obligó a abdicar para convertirse ella misma en emperatriz en el año 690. Y dicen que despiadada, aunque entre sus logros está el haber difundido el budismo y apoyado la participación de la mujer en la vida pública. Fue depuesta por un golpe de estado en el 790, que colocó otra vez en el poder a Zhongzong. Murió a los 80 años, no sin dejar antes una leyenda negra que la acusaba de todo tipo de depravaciones morales.




Leonor de Aquitania (c. 1124-1204)

Hija de Guillermo X de Aquitania, fue educada como si un varón se tratara, sobre todo por la muerte de su hermano Guillermo. A la muerte de su padre en 1137, Luis VI «El gordo» mandó a su hijo Luis a casarse ese mismo año, en Burdeos, con esta interesante heredera. Al poco tiempo, Luis VI murió, heredando la pareja un basto territorio para reinar. Pero pronto empezaron las desavenencias: Primero porque Leonor no estaba acostumbrada a la austeridad del París de entonces, y sus costumbres comenzaron a dar lugar a todo tipo de rumorología; por ejemplo, de ser amante de su propio tío, Raimundo de Poitiers(aunque también del mismísimo Saladino). También por su empeño en acudir a la segunda Cruzada. La nulidad matrimonial llegó en elconcilio de Beaugency, de 1152. Ese mismo año se casó con Enrique Plantagenet, diez años menor y futuro Enrique IIde Inglaterra. Pero vuelven las controversias matrimoniales: Enrique busca una amante más joven y bella, Rosamunda Clifford, y Leonor termina soliviantando a sus tres hijos contra su padre, lo que le valió un encierro de 15 años. Tras la muerte de Enrique II y la entronización de Ricardo Corazón de León, Leonor recupera la libertad. Durante la tercera Cruzada, cuida de los intereses de su hijo frente a las intrigas de su otro vástago, Juan sin Tierra, quien, sin embargo, llegó a reinar pero solo por voluntad de su madre. No acaban aquí las peripecias de esta notable mujer: con cerca de 80 años viaja a Castilla para elegir una infanta para su nieto, el futuro Luis VIII.




Isabel I de Castilla (1451-1504)

Ya antes de su llegada al trono, Isabel de Trastámara tuvo que dedicarse a alianzas e intrigas. Fue hija de Juan II de Castilla y deIsabel de Portugal. Tras la muerte de su padre, fue proclamado rey su hermanastro Enrique IV, así que la sucesora natural era Juana la Beltraneja, así llamada por sus enemigos para dar a entender que en realidad no era hija de Enrique, llamado, a más inri, «El Impotente». La cosa se complica: una parte de la nobleza apoya al hermano de Isabel, Alfonso, que sin embargo muere prematuramente. Los litigios tuvieron su final en el llamado Tratado de los Toros de Guisando(1468), cuando Isabel es nombrada heredera. Pero ella decide casarse en secreto con su primo Fernando, hijo de Juan II de Aragón, blandiendo un bula papal falsificada. A Enrique IV se le llevan los demonios y vuelve a proclamar heredera a Juana, así que a su muerte se desata una guerra de sucesión que termina con el tratado de Alcaçobas, en 1479. Isabel I reinó durante 30 años, terminó con la reconquista, conquistó las Islas Canarias, restó poder a la nobleza, estimuló la economía, fundó la Santa Hermandad (encargada del orden público y la administración de justicia) y financió el descubrimiento de América. Tampoco le tembló el pulso a la hora de imponer su férrea religiosidad: trajo la Santa Inquisición en 1478 y expulsó a los judios en 1492.




Isabel I de Inglaterra (1558-1603)

Enrique VIII había puesto grandes esperanzas en tener por fin un hijo varón con su segunda esposa Ana Bolena, pero el 7 de septiembre de 1533 nació una niña. Dos años más tarde su hermano nació muerto, lo que llevó a su madre a perder la cabeza (literalmente) acusada de traición y brujería por el hombre que había roto con Roma por ella. La llegada al trono de Isabel es rocambolesca. Su hermanastro Eduardo VI, que murió a los 15 años, nombró sucesora a Jane Grey, pero fue pronto depuesta y ejecutada por la llamada conspiración de Thomas Wyat. Le sucedió María Estuardo, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, y quien se casó con Felipe II ante el disgusto de sus súbditos. Fue a ella a quien engañó Isabel haciéndola creer que se había convertido al catolicismo. En 1558 llegó al trono Isabel I, y continúo la tradición familiar metiendo en prisión y decapitando a María Estuardo. Además, con la ayuda de Drake y del tormentoso clima británico, acabó con la Armada Invencible en 1558, afianzando la supremacía naval inglesa, y fomentó el llamado «renacimiento isabelino», época de esplendor de las artes liderado por William Shakespeare. Alérgica al matrimonio, nunca se casó.




Catalina II la Grande (1729-1796)

Una de esas mujeres adelantada a su época, y no solo por la gran cantidad de amantes que coleccionó a lo largo de su vida. Sofía Federica Augusta era hija de un general prusiano y una princesa alemana. A lo 15 años fue enviada a Rusia para contraer matrimonio en 1745 con el gran duque Pedro, nieto de Pedro el Grande y que alcanzaría el trono como Pedro III en 1762. Las relaciones entre ambos no eran precisamente fluidas, y ante los rumores de un posible repudio por parte de su marido, la ahora llamada Catalina apoyó la rebelión que depuso y ejecutó al rey. Así cumplió su sueño de proclamarse emperatiz. Llevó hasta Rusia el despotismo ilustrado, realizando grandes reformas; extendió los límites de su imperio (expulsó a los turcos de Ucrania), puso al día las leyes rusas y modernizó la agricultura y la industria. Se carteaba con Voltaire y mantuvo en la corte, durante un tiempo, a Diderot. Su voracidad sexual fue un asunto que sus súbditos no dieron demasiada importancia.




Golda Meir (1898-1978)

Golda Mabovich, quien ya antes que Margaret Thatcher fue llamada dama de hierro, pertenecía a una familia de Kiev (Ucrania) que vio morir a cinco de sus ocho hijos siendo todavía niños. La pobreza extrema y el antisemitismo que empezaba a imperar en Europa obligaron a la familia a emigrar a Estados Unidos en 1906, instalándose en Milwaukee. Allí pudo estudiar, dedicarse a la docencia, casarse e iniciar su carrera política dentro del sionismo. En 1921 se trasladó con su marido a la, por entonces, colonia británica en Palestina. Entró en el Mapai (posteriormente Partido Laborista) y en 1948 fue una de las firmantes de la declaración de independencia. Fue nombrada primera embajadora de Israel en la Unión Soviética, y después ministra de Trabajo y de Exteriores antes de serprimera ministra en 1969. Demostró su talante de hierro negándose a negociar bajo ninguna circunstancia con el terrorismo. Uno de los capítulos más trágicos tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Munich de 1974, en el que murieron 17 personas. Golda Meir desencadenó la llamada «Cólera de Dios», programa que acabó con la vida de todos los terroristas implicados. Aunque ganó las siguientes elecciones, tuvo que dimitir el mismo año de 1974 ante la presión por los errores cometidos durante la llamada guerra del Yom Kipur.




Indira Ghandi (1917-1984)

Desde 1966 hasta 1977, y desde 1980 y hasta su asesinato en 1984,Indira Gandhi llevó las riendas de uno de los países más poblados del planeta. Hija de Jawaharlal Nehru, primer presidente de la Indialibre, ella misma participó en las actividades por la independencia desde su pertenencia al Partido del Congreso, del que fue nombrada presidenta en 1959. Ya en el poder, no tuvo reparos en enfrentarse al mismísimo Nixon y entrar en conflicto armado con Pakistán, guerra que, por cierto, ganó. Fomentó la industrialización del país, llevó a cabo una Revolución Verde para poner fin al hambre endémica y en 1975 declaró el estado de emergencia en el país, suprimiendo las libertades individuales. Perdió las elecciones por ella misma convocadas en 1977 pero las volvió a ganar en 1980. Cuatro años más tarde tuvo que enfrentarse a un movimiento independentista en la región de Punjab, cuyo más sangriento capítulo tuvo lugar cuando el ejército abrió fuego en un templo sij. En respuesta, sus guardapaldas pertenecientes a esta minoría religiosa asesinaron a Indira Ghandi el 31 de octubre de ese año, 1984




Benazir Bhutto (1953-2007)

Aquí tenemos nada menos que a la primera mujer que llegó a gobernar en un país musulmán, lo que le acabó costando la vida. Era hija deZulfikar Alí Bhutto, presidente de Pakistán destituido y ejecutado en 1977 por un golpe militar. Tras estudiar Ciencias Políticas en Harvardy en Oxford, regresó a su país en 1979 para defender la democracia. Tras un arresto domiciliario, se exilió a Londres en 1984, pero allí continuó liderando las actividades del Partido Popular de Pakistán(PPP). Tras la muerte en 1988 del general que derrocó a su padre,Muhammad Zia-ul-Haq, se convirtió en primera ministra con 35 años. No le iban a poner fácil las cosas: dos años más tarde fue destituida acusada de corrupción. En 1993 regresó al poder tras unas nuevas elecciones, aunque nuevamente fue destituida en 1996. Abandonó Pakistán tras la llegada al poder, mediante un golpe de Estado, del general Pervez Musharraf. 70 días después de su retorno a Pakistán en 2007 fue asesinada.