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viernes, 12 de diciembre de 2014

Hundimiento del buque “Principessa Mafalda” en 1927


(FNM) Breve historia de la princesa, del barco, del naufragio y de dos héroes navales.


La Princesa Mafalda


Mafalda de Saboya (Mafalda María Elisabetta Anna Romana di Savoia) segunda hija del rey de Italia Víctor Manuel III y Elena de Montenegro, y hermana del futuro Humberto II, nació en Roma el 19 de noviembre de 1902.


En el año 1923 Mafalda conoció en Roma al que se convertiría en su marido: el príncipe y landgrave alemán y sobrino del ex Káiser Guillermo II de Alemania, Felipe de Hesse-Kassel.


En Roma nacieron los cuatro hijos de la pareja, Moritz (1926), Heinrich (1927 – 1999), Otto (1937 – 1998) y Elizabetta (1940).


A raíz de lo que consideró la “traición” de Víctor Manuel III”, Hitler la hizo arrestar junto a su marido y fue enviada al campo de campo de concentración nazi de Buchenwald, en Turingia, y confinada en la barraca nº 15, el "barracón de aislamiento", fuera del campo y oculto en medio del bosque..


Permaneció encarcelada en esa barraca hasta el 24 de agosto de 1944, día en que el campo fue bombardeado por aviones aliados. Mafalda se refugió en una trinchera, sin embargo, resultó con heridas de gravedad, sobre todo una de ellas en el brazo, a la altura del hombro, en la que el hueso le quedó expuesto. No fue tratada a tiempo y murió desangrada.


Historia del barco


La nave Principessa Mafalda, de la empresa Navigazione Generale Italiana, era un vapor de lujo, con un desplazamiento de 9.200 toneladas, 147 metros de eslora (longitud), 16,80 m de manga (ancho) y podría navegar a 18 nudos. Tenía 158 cabinas de primera clase, 835 segunda y tercera, con 715 dormitorios para los inmigrantes. Su viaje inaugural al Plata fue motivo de encendidos comentarios: era el primer paquebote de gran lujo que uniría estas costas con el Mediterráneo y ostentaba el privilegio de ser uno de los buques más veloces de su tiempo. A partir de ese momento fue la nave predilecta de las familias pudientes argentinas, uruguayas y brasileñas que viajaban al viejo continente y un constante introductor de inmigrantes en sus travesías de regreso. El honor del nombre del buque le correspondía por la segunda hija del rey de Italia, la princesa Mafalda María Elisabetta Anna Romana di Savoia.




El Naufragio


Este transatlántico italiano se hundió el 25 de octubre de 1927 frente a las costas de Brasil. En la tragedia perdieron la vida 481 personas, muchos de ellos argentinos. En su momento, la noticia conmovió al mundo y por comparación, se decía que era el Titanic del Atlántico Sur.


El “Principessa Mafalda” fue la gran nave de su tiempo, única capaz de unir Italia con Argentina en catorce días. El 25 de octubre de 1927 cumplía su nonagésima travesía.


El hundimiento del “Principessa Mafalda” fue una de las tragedias marinas más impresionantes que se recuerdan, ocurrida en época de paz. Había partido del puerto de Génova el 11 de octubre de 1927, con 1.261 pasajeros a bordo en el que sería su último viaje.


Historias del conscripto Anacleto Bernardi y del Cabo Juan Santoro









El vigesimoquinto viaje de la fragata Sarmiento se inició el 29 de mayo de 1927. Cuando se encontraba en pleno viaje de instrucción, al arribar al puerto de Génova, el comandante del buque escuela, capitán de fragata Honorio Acevedo, decidió enviar a Buenos Aires al conscripto Anacleto Bernardi y al cabo principal Juan Santoro, ante el agravamiento de la pulmonía que habían contraído durante el viaje. Se decidió que embarcaran en el trasatlántico “Principessa Mafalda”, el cual zarparía en breve con destino a la capital argentina.


Tanto el personal de la fragata Sarmiento como los pasajeros del buque desconocían que este navío se encontraba con problemas en su estructura, lo cual había motivado reparaciones de último momento y la demora de casi seis horas para abandonar la dársena italiana.

Los arreglos realizados al Principessa Mafalda no fueron suficientes. Cerca de la costa del estado brasileño de Bahía se hizo evidente que el buque no llegaría a destino. Notificados de esa situación, Bernardi y Santoro se presentaron ante el capitán del “Principessa Mafalda” Simón Gulí y ofrecieron su colaboración, aún en el estado de convalecencia por la enfermedad que los aquejaba.


Mientras se preparaban los primeros botes, ambos procuraron tranquilizar al pasaje, recorriendo el interior de la nave, embarcando gente, arriando botes y negándose a ocupar lugar en ellos por su condición de marinos.


El conscripto Bernardi se portó heroicamente salvando muchas vidas. En su último minuto en el barco, cuando la alternativa era arrojarse al mar o hundirse con aquella mole herida de muerte, vio que un anciano vacilaba sobre la cubierta y le entregó su propio cinturón de corcho. Después, Bernardi sufrió un espantoso fin.


El buque tardó menos de 3 minutos en hundirse. Bernardi, Santoro y otras 9 personas quedaron agarrados a una escala de desembarco durante media hora. Abajo, esperaban los tiburones... Estaban a 300 metros del barco “Mosella” e intentaron llegar hasta este a nado, única y última perspectiva de sobrevivir. Sólo llegan Santoro –extraordinario nadador y de una resistencia física increíble- y el conde italiano Vicario Giúdici. Los restantes, incluido el héroe de 20 años, el conscripto que quería la vida y renunció a vivir por cumplir con su deber, eran abatidos por los tiburones, en una muerte horrible. A ese héroe de verdad, la Patria lo evoca con emoción y gratitud.


La Armada, en homenaje a este héroe argentino instituyó, en 1976, el día 25 de octubre como “Día del Conscripto Naval”, descubriendo un busto del mismo en la Base Naval de Puerto Belgrano. La entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires impuso el nombre de Conscripto Bernardi a un pasaje que llega hasta la Avenida Juan B. Justo en el barrio de Vélez Sarsfield, entre Floresta y Villa Luro. Otro busto recuerda al conscripto naval Bernardi en la Avenida Comodoro Py al 2500 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Juan Santoro continuó su carreara naval y llegó hasta el grado de Suboficial Principal. El domingo 23 de octubre de 1977 –dos días antes del cincuentenario del célebre naufragio- falleció en Buenos Aires. Una semana después del hundimiento, un enviado del diario argentino “La Nación” lo había entrevistado en Montevideo: "Un día antes –dijo el cabo Santoro- se dijo a proa y a popa que el buque hacía agua. Pocos momentos después se hizo un simulacro de salvamento. Y llegó el naufragio. Cuatro golpes formidables, un mazazo gigantesco en que parecía que habían tomado parte todos los elementos. Se quebró el árbol de una de las hélices y ésta se vino hacia atrás, en tanto que el trípode giraba hacia la derecha, abriendo un rumbo en la popa". Más adelante, contó Santoro: "Mi primer pensamiento en ese momento fue salvarme. Pero me acordé que era marino argentino y me presenté al comandante poniéndome a sus órdenes. Me puse a salvar a las mujeres y a los niños. A la hora y media se hundió el buque. Alternativamente, nadaba y me aferré a la borda de una lancha, hasta llegar al 'Mosella’".


Y termina el conmovedor reportaje: "Pedí una lancha para ir en busca Bernardi, a quien había visto hacer prodigios de valor a bordo y luego en el agua. Se accedió a mi pedido y lo busqué, pero inútilmente".


Ambos fueron condecorados por el gobierno argentino y el gobierno italiano.











Fuentes:Gaceta Marinera (Argentina),Blog “Así me lo contaron” de Barcelona
La Nación - María José y su boda real (Argentina),Fotografías de Histamar Argentina,Wikipedia,Blogspot “Homenaje Principessa Mafalda”
Fuente. http://www.nuestromar.org/noticias/17-07-12/hundimiento-del-buque-%E2%80%9Cprincipessa-mafalda%E2%80%9D-en-1927