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sábado, 8 de noviembre de 2014

Algunas formas ingeniosas para atravesar el muro de Berlin

“…Tres cuartas partes de los alemanes del este quieren escapar de allí. Lo malo es que la parte restante coopera con la policía secreta para informar de los prófugos.” Peter Strelzyk


Entre 1961 y 1989 más de 5.000 personas trataron de cruzar el muro y más de 3.000 fueron detenidas... El informe dice que 370 personas dejaron la vida en el intento de pasar a Alemania Occidental a través de otros puestos de control y que 189 hombres y mujeres murieron al querer huir a través del Mar Báltico. Por otra parte, más de 5.000 guardias fueron capturados en el instante en que intentaban quitarse el uniforme de encima y escapar. Alrededor de 2.500 lo lograron. El Gobierno de Alemania del Este nunca dio detalles de la gente que murió intentando escapar. 

Las biografías de las 136 víctimas han sido publicadas en el libro Las víctimas del Muro 1961-1989. La mayoría eran jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 30 años. Murieron nueve niños y ocho mujeres, muchos berlineses del oeste y ocho guardias de Alemania del Este. Además, otras 251 personas murieron al cruzar la frontera oficial, la mayoría por "ataques al corazón", han asegurado los investigadores.

En el Museo del Muro de Checkpoint Charlie se narran las historias más curiosas de cómo la gente consiguió cruzar el muro.
Aquí algunas de ellas

Hans Conrad Schumann fue la primer persona en escapar de Alemania del Este,
curiosamente era un guardia
En el momento menos esperado, se lanzo a la carrera y arrojo su fusil para cruzar al Oeste lo mas rápido posible.


• Ese 13 de agosto, Jan-Aart de Rooij tenía 14 años, era de Berlín Oriental y estaba participando en un campamento juvenil en la República Federal de Alemania (RFA), para que los niños de la ciudad pudieran respirar aire puro. Dos semanas después fue enviado hasta Berlín, pero mintió y dijo que lo dejaran en el lado occidental donde un pariente lo recogería. Pasó tres semanas durmiendo en la calle, pidiendo dinero y viendo los avances del muro.

Hasta que un día fue al sector estadounidense y le pidió ayuda a un funcionario. Este le dio un carné y lo puso en un avión rumbo hacia la RFA. No volvió a ver a su madre hasta 1970, cuando ella obtuvo un permiso de salida. "En realidad, a mí me gustaba vivir en la RDA. Era pionero y tenía a todos mis amigos y familia allí. Pero a mí me gustaba el oeste, porque ahí podía comprar otras cosas, como revistas de Mickey Mouse, naranjas e historias de vaqueros", dijo De Rooij, ahora de 64 años. 


• Hubo muchas escapadas por túneles debajo del Muro. Una mujer con un bebé encontró accidentalmente el túnel y escapó dejando el carro del bebé. La policía encontró el carro y clausuró el túnel. El túnel más largo fue realizado en la casa número 60 de la calle Wernestrasse. 29 personas escaparon desde ese lugar. 


• Peten Strelzyk y Gíinter Wetzel desplegaron en secreto manuales para aprender a volar en globo, mientras sus esposas zurcían cortinas y sábanas para darle piel al sueño de volar sobre la muralla rigurosamente vigilada.En la noche del 15 de septiembre de 1979 el globo voló 40 kilómetros en 28 minutos. Sus ocho ocupantes aterrizaron siete kilómetros al sur de la frontera. Sin desanimarse aumento el tamaño del globo y el 17 de semptriembre lo volvió a a intentar afortunadamente lográndola esta ves El vuelo de los Strelzyk significó el comienzo de lo que sería la caída del "Muro de la vergüenza" pocos años después.;

• Cinco años más tarde, Ivo Zdarsky, un estudiante de 24 años, le injertó alas plegables y una hélice hecha a mano a un motor de auto. Le agregó el tanque de combustible y las medas y se lanzó a sobrevolar el Muro. Recorrió 100 kilómetros y aterrizó en Austria. 


• Hubo quienes se inspiraron con el agua. En 1968, Kurt Meyer armó el ciclomotor acuático con el que se sumergió en el Báltico. Llevaba una brújula atada a una muñeca y tubos de oxígeno. Al llegar a Alemania occidental, estrene libertad ~ 
empleo: una empresa lo había contratado para poner en la calle su modelo.

• A fines de mayo, Wilfred Tews, un hombre de 54 años que fue baleado mientras huía del Este, enfrentó en un tribunal al guardia que le disparó por la espalda. Tews tenía 14 años cuando creyó que si nadaba hasta el otro lado del canal, el destino le permitiría vivir libre de nuevo.
En el intento, ocho balas lo dejaron tullido para siempre 


• Ocho berlineses orientales que iban a bordo de un barco turístico emborracharon al capitán y al maquinista y luego buscaron un refugio seguro en el Oeste.

• Un miniauto tan pequeño que no despertaba sospechas, fue adaptado para esconder a una persona, y cruzó la frontera nueve veces con fugitivos. 


• El conductor Harry Deterling aceleró su tren del subterráneo para embestir a toda velocidad las barreras de la estación Albrechtstrasse, y se abrió paso hasta el Oeste con 24 familiares y amigos.

• El ingeniero Bernd Boettger nadó 22 kilómetros detrás de un minisubmarino que había construido en casa hasta un buque faro danés en el mar Báltico.

• Ingo Bethke Hizo su servicio militar en un regimiento que vigilaba la frontera a lo largo de un tramo de 80 kilómetros del río Elba, al norte de Berlín. Llegó a conocer bien la zona, y se trazó un plan para escapar. Alquilo un auto se dirigió con un amigo a la zona fronteriza del Elba donde había patrullado. Allí no había muro, pero sí muchos peligros: primero, una ancha franja de arena cuidadosamente rastrillada; luego, una fuerte valla metálica rematada con alambre de púas y una cuerda de trampa que activaba los reflectores al ser tocada. Y más allá había una zona de minas. Lograron pasar. Agazapados en la orilla del río, inflaron una colchoneta y remaron 150 metros en silencio hasta llegar al otro lado.
Camino arriba, había una camioneta estacionada de la policía fronteriza de Alemania Occidental.
—Es una noche muy fría para nadar —le dijo el agente a Ingo cuando este golpeó la ventanilla.
—No cuando uno nada para salir del Este —repuso él sonriendo.

• Holger Bethke encontrado una calle cerca del parque Treptow donde la Franja de la Muerte era angosta, con casas altas en ambos lados. Subió a un desván con su arco y trepó al techo. Allí, disparó una flecha que voló unos 40 metros por encima del Muro y más allá de la casa opuesta. La flecha llevaba atada una cuerda de nailon, en cuya cola Holger había atado un cable largo. Del otro lado estaba su hermano Inge, quien tiró de la cuerda para alcanzar el cable. Holger ató su extremo del cable alrededor de la chimenea de la casa; Ingo amarró el suyo al paragolpes de su auto y movió este marcha atrás; algunos metros para tensar el cable. Colocó una polea sobre el cable y se lanzó al vacío., se deslizó por encima del Muro hasta alcanzar un balcón de la casa opuesta.

• Ingo y holger bethke compraron dos aviones ultra livianos los camuflaron al estilo de aviones soviético y volaron al otro lado del muro donde les espera escondido su hermano egberd el cual subió rápidamente a uno de los aviones y volaron de regreso. Varios amigos que los esperaban los llevaron a un bar a tomar una cerveza. “Fue el mejor trago que he bebido en mi vida”, dice Egbert. “Pensé que jamás volvería a ver a mis hermanos, pero bajaron del cielo como ángeles y me llevaron al paraíso”.

• Klaus Brüske, muerto el primer año del muro, cuando en unión de otros varios fugitivos se lanzó con su camión contra las planchas de cemento tratando de romperlas y cruzarlas (sólo durante el primer año, el muro fue roto 15 veces por vehículos pesados).

• En el espacio destinado a la calefacción en una diminuta ¡sseta -tan diminuta que nunca nadie podría imaginar que en su interior pudiese caber un fugitivo-, disimuladamente transformado, escaparon, por ejemplo, durante 1964, nueve personas por el propio Checkpoint Charlie, hasta que, en el décimo intento, la mujer que iba escondida, una señora de 59 años, hizo un ligero movimiento en el momento justo en el que los policías estaban comprobando los papeles del conductor del motocarro el ingenioso método de fuga se vino abajo

• Uno de los escapes más espectacular sucedió en octubre de 1965, cuando 57 residentes de Berlín Oriental pasaron por debajo del muro. Desde el mes de abril de 1957 estudiantes y familiares de los fugitivos que vivían del lado occidental habían cavado un túnel a una profundidad de 13 metros, con una longitud de 145 metros y 70 centímetros de alto, uniendo una antigua panadería en la calle Bernauer con algunos patios en la calle Strelitzer, en el sector oriental.

• La noche del 28 de julio de 1965, la familia de Helmuth Holzapfel logró la hazaña de escalar el muro, deslizándose por una gruesa cuerda arrojada desde el techo de la Casa de los Ministerios (Ministerhausamt) en el lado oriental y que del lado occidental mantenían tensa sus familiares.

• Siempre estuvieron presentes los que escapaban en automóviles. Una de dos: el fugitivo era atado debajo del vehículo, o bien se ocultaba dentro del maletero, donde el tamaño del tanque de combustible había sido reducido.


• Otro escape histórico fue el de cuatro hombres que disfrazados de oficiales soviéticos –con uniformes confeccionados por sus mujeres– cruzaron el muro sin ningún problema y además, como si fuera poco, recibieron el saludo militar del mando de la guardia fronteriza.

• Lutz Schrnidt, el último en caer por el momento -el 9 de febrero de 1987- y cuya cruz descansa ahora al lado del río Spree, rodeada por otras varias cruces de unbekanuts (desconocidos)

Desde luego, hubo muchos otros escapes exitosos. Dicen que fueron 5.000 en total. Todos ellos muestran que, para huir, era necesaria una mezcla de viveza, creatividad y fundamentalmente coraje.

Fuente. Aquí