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lunes, 24 de junio de 2013

El extraterrestre de ojos almendrados de la tumba de Ptah-Hotep que es en realidad una flor de loto

“En un relieve de la tumba de Ptah-Hotep, algunos ven una especie de alienígena de ojos avellanados; pero no es nada más que un jarrón con sus hojas”, explicaba el historiador bilbaíno al tiempo que mostraba la foto que pueden ver a la derecha. No dudé en ningún momento de lo que contaba Sánchez Arreseigor en su charla “El Egipto oculto; nada que ocultar” -los piramidiotas son capaces de cualquier cosa-, pero lo borroso de la imagen hizo que me lanzara inmediatamente a Google a buscar otras en las que se viera mejor la decoración de la tumba. Encontrar una me costó lo que se tarda en leer esta frase.


“¡Las implicaciones del descubrimiento de este fresco que incluye un extraterrestre son enormes y podría tratarse de una de las pistas más importantes de la intervención alienígena en la Antigüedad!”, dice el autor de una web paranormal. Para él, “esta pintura podría explicar por qué los egipcios parecían estar tan avanzados técnicamente y cómo fueron capaces de construir las pirámides con tanta precisión”. Y, en la web Lo Inexplicable, se presenta la imagen borrosa con el siguiente texto: “Parecido a un Alienigena actual, pero en un mural egipcio situado en la tumba de Ptah-Hotep que data de hace mas de 2300 años. ¿Casualidad?”. Vamos, que les ayudaron seres de otros mundos, como sostiene Juan José Benítez. Mi rápida búsqueda por la web no sólo confirmaba lo que había apuntado Sánchez Arreseigor -como es lógico-, sino que, además, dejaba claro que los amigos de lo oculto no se habían molestado en buscar una foto decente de los relieves policromados -que no frescos- de la mastaba de Ptah-Hotep. ¡Para qué si ya tenían su extraterrestre borroso! La imagen en buena resolución, procedente de un libro que se vende por todo Egipto a los turistas, demuestra que los ojos del alienígena corrresponden a hojas de una flor de loto y que parte de la cabeza y el cuerpo son el jarrón y la mesa o soporte sobre la que se encuentra éste.

Es un burdo misterio menor, pero un buen ejemplo de la tergiversación de los hechos habitual entre quienes llenan nuestro pasado y presente de enigmas del tres al cuarto. Cuando ya tenía abocetadas estas líneas a partir de lo contado por el historiador bilbaíno y mi búsqueda de imágenes en Internet, me he encontrado con que Larry Orcutt y Lalo Márquez ya desmontaron hace años la historia del gris de la tumba de Ptah-Hotep, administrador y visir de Dyedkara-Isesi, faraón de la V Dinastía.