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martes, 29 de enero de 2013

Cuando África soñó con conquistar Marte

En una esquina del Museo Nacional de Arte de Lusaka, Zambia, hay en una vitrina un recorte de periódico que anuncia la "Conquista de Marte" por parte de Zambia. Eran los eufóricos tiempos de la Independencia, 1964, en los que África soñó con todo, con una libertad que les llevaría hasta el mismo espacio. El artículo, firmado por el científico Edward Makuka Nkoloso, especifica los detalles de una operación que llevaría al planeta rojo a una astronauta, dos gatos y un misionero en un plazo máximo de siete años.


Recorte de periódico que anuncia la 'Conquista de Marte' en 1964.

Pero la realidad, o irrealidad en este caso, supera con creces cualquier producto de la imaginación. Volviendo a aquella escondida vitrina del museo de Lusaka sabemos que el doctor Makuka tenía un plan certero: "Lanzaremos la nave desde el estadio de Lusaka para conmemorar la Independencia", aseguraba, aunque reconocía también que el Comité de Festejos "estaba preocupado por el polvo y ruido que puede hacer el lanzamiento del cohete en las casas cercanas".

Para ello, había solicitado formalmente a la Unesco 7.000.000 de libras que "son necesarias para nuestro programa espacial". Las órdenes a la tripulación también estaban dadas: "Sabemos que en Marte hay población nativa. Ya le he dicho a nuestro misionero que no los fuerce a convertirlos al cristianismo si ellos no quieren". Ella, la astronauta ya seleccionada, Matha Mwambwa, espero durante algún tiempo que se produjera el histórico momento, aunque De Middle aclara que "acabó embarazada y volviendo a su casa".


Makuka andaba entonces preocupado por todos los detalles de su exitoso programa espacial. "Hay que construir casas en condiciones, tirar las barracas y que todo luzca bonito en la ciudad". Ya de paso, explicaba que si él fuera alcalde de Lusaka conseguiría superar en breve a París y pronto parecerse a Nueva York". Eso si los espías que él sabía que andaban tras su proyecto no conseguían destruir su sueño. "Los espía rusos y americanos que hay en Zambia están intentando secuestrar a Matha (la astronauta seleccionada) y mis dos gatos", afirmaba en el periódico.

Por último, el corajoso científico zambiano dejaba un mensaje de confianza a sus compatriotas: "Los zambianos no son inferiores a ningún científico. Mi plan espacial seguro que saldrá adelante". Por entonces, sus astronautas tenían previsto entrenarse tirándose con barriles de madera cuesta abajo para irse haciendo inmunes a la gravedad.