TRADUCIR A:

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian xo Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

viernes, 22 de mayo de 2015

LA CABEZA DE LA IGLESIA DE SAN ILDEFONSO (JAÉN)

Esta semana de camino a Granada, decidí hacer un alto en el camino en Jaén. Mientras me encontraba "explorando" la zona en las inmediaciones de la Iglesia de San Ildefonso, se acerco a mi una chica muy joven, la cual estaba pidiendo limosna.

<Has visto la cabeza de la leyenda> Me dijo.
En un principio dude...

<¿Que si has localizado la cabeza?> Volvió a repetir desde el lugar en el que se encontraba sentada.


Y así era, en la Iglesia de San Ildefonso, en Jaén, puede verse una cabeza tallada en piedra en el tejado, sobre uno de los contrafuertes. Existe una leyenda sobre ella, que está basada en un hecho real.


Se dice que una noche a finales del s. XVI, un pobre chico se ocultó en el templo cuando finalizaron todos los oficios y esperó a que la iglesia quedara desierta con el fin de robar las lámparas de plata que alumbraban a la Virgen de la Capilla.

Consiguió salir de la ciudad con su botín, pero finalmente fue descubierto y apresado. Lo juzgaron y fue condenado a muerte.


Lo ahorcaron y descuartizaron su cuerpo para exponer sus restos sobre los contrafuertes del templo con el fin de advertir a la gente de la suerte que corrían allí los ladrones sacrílegos.

Cuando los restos se consumieron y no quedó nada del cadáver, se ordenó esculpir en piedra una cabeza con los rasgos del joven para ser colocada sobre el contrafuerte más próximo a la torre y que allí permaneciera eternamente.


Probablemente, ésta sea la versión real de la leyenda, pero se suele contar otra mucho más fantástica y romántica.

En esta versión, el ladrón jamás lograba abandonar el templo. Pretendió huir por los tejados pero la Virgen de la Capilla castigó su crimen lanzando un rayo desde el cielo contra él.


Su cuerpo quedó esparcido por todo el tejado, y la cabeza quedó petrificada y fijada en aquel contrafuerte para siempre.