TRADUCIR A:

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian xo Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 17 de enero de 2013

Lord Byron "Cuantos más hombres conozco, más quiero a mi perro"

Mucho se ha escrito sobre George Gordon -Lord Byron-, uno de los más controvertidos y brillantes poetas ingleses. Recordado como una figura protagónica del romanticismo, se conoce tanto de su amor por los animales, especialmente los perros.

En 1798, al morir su tio abuelo William, hereda el título nobiliaro y la imponente Newstead Abbey, cerca de Nottingham. Fué allí donde pasó los mejores años de su vida, siempre rodeado de sus perros, algunos de los cuales nombra en sus obras: Fanny, una perra terrier; Thunder, probablemente de raza mastiff; el bullmastiff Nelson, etc., pero ningún perro marcó tanto su vida como Boatswain, un Terranova nacido en 1803 en Canadá y que le fue regalado a Lord Byron de cachorro.

Boatswain fué la sombra de su amo, con quien compartió los años más felices de su existencia, hasta su muerte de rabia el 18 de Noviembre de 1808.

Desconsolado, Lord Byron ordenó construir en los jardines de su mansión uno de los más imponentes monumentos que un amo haya dedicado a perro, junto a un conmovedor epitafio.

*
"Cerca de este lugar
reposan los restos de un ser
que poseyó la belleza sin la vanidad,
la fuerza sin la insolencia,
el valor sin la ferocidad,
y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.

Este elogio, que constituiría una absurda lisonja
si estuviera escrito sobre cenizas humanas,
no es más que un justo tributo a la memoria de
Boatswain, un perro
nacido en Terranova en mayo de 1803
y muerto en Newstead Abbey
el 18 de noviembre de 1808."
*


En cierta ocasión en que realizaba un viaje en barco desde el puerto de Londres, el perro que le acompañaba se cayó al agua. Inmediatamente mandó al capitán que detuviera el barco para recoger a su animal. El capitán del barco se negó a parar y se excusó diciendo que no estaba en el reglamento recoger animales caídos al agua y que sólo podría dar marcha atrás a la nave en el en caso de que cayera un hombre al agua.
Ni corto ni perezoso, Byron se arrojó al agua para socorrer a su perro y le reclamó al capitán que cumpliera con el reglamento. A Lord Byron se le atribuye la frase: “Cuanto más conozco a los hombres más aprecio a mi perro”.