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miércoles, 16 de enero de 2013

El fantasma de Lady Hester Stanhope, "la Reina blanca de Palmira."

La tradición galante siempre ha querido que el afecto que se profesaban Sir John y Lady Hester Stanhope, sobrina del célebre estadista William Pitt, perviviera tras la muerte de Moore en el campo de batalla. Así, Lamartine en su Viaje a Oriente cuenta cómo lady Hester (una intrépida viajera y exploradora en una época en la que a las mujeres no se les permitía ser aventureras ) se había retirado a tierras de Oriente Medio (Siria) señalando: Jamás supe los motivos de esta expatriación.
General John Moore.
Algunos lo atribuyeron al fallecimiento de un joven general inglés muerto en campaña por esta época en España, y que un pesar eterno había arraigado en el corazón de lady Hester». Opinión que fortalece de alguna manera la leyenda de la misteriosa dama del Jardín de San Carlos, recogida por Leandro Carré y Juan Naya a partir de un relato de 1860 de Manuel Murguía, luego muchas veces repetido, según el cual la mañana del 16 de enero de 1841 —31 aniversario del fallecimiento de Moore en el campo de batalla— una mujer alta, de unos 50 años de edad y aspecto extranjero, se dirigió hacia la tumba de Sir John y permaneció allí, al pie del sepulcro entre sollozos, para luego alejarse sola, «triste, como un alma entregada a melancólicos recuerdos».

En octubre de 1810, Lady Hester y un reducido séquito de criados se embarcaron en un barco griego rumbo a Constantinopla, Turquía, y luego viajó a Egipto, allí conoció a Mohamed Alí, un pachá de Egipto, quien la invitó a su estancia en la ciudad Damasco, a su palacio en Ezbekieh. Además la acompañaba un médico de cabecera, Charles Meryon quien fue su biógrafo y quizás su mejor amigo en esa parte de su vida hasta 1817.
Estando en Damasco, Lady Hester se sintió muy atraída por las exóticas costumbres y estilo de vida de los beduinos y comenzó a adoptar su vestuario y maneras, vistiéndode como un druso. En ese lugar oyó hablar de la gran ciudad romana en ruinas de Palmira distante a 200 km de Damasco, un lugar retirado en Siria, muy peligroso de llegar y habitado en el trayecto por beduinos y bandoleros que vivían en un desierto feróz. Nunca había llegado hasta allá europeo alguno hasta entonces. El 14 de abril de 1813, Lady Hester tomó la decisión de fletar una caravana de 50 camellos, un nutrido séquito de criados y se vistió con espléndidas ropas a la manera de un príncipe druso, además contrató a un grupo de beduinos armados y uniformados como guardia pretoriana. Lady Hester pretendió imitar a la mítica reina Zenobia que desafió a los romanos en 270 AC.
Las ruinas de Palmira en Siria, lugar que consagró a Lady Stanhope como la Reina de Palmira.

El 29 de marzo de 1813, la comitiva llegaba a la ciudad de Palmira, la cual fue recibida espléndidamente por los nómades arabes que allí habitaban.
Lady Hester Stanhope se ganó la admiración y el respeto de los arabes del lugar los cuales le llamaron la Reina blanca de Palmira. Lady Hester volvió a Damasco y allí encontró un castillo en ruinas del tiempo de Las Cruzadas, en Djoun el cual alquiló y decidió vivir allí reconstruyéndolo en parte. Dicha estancia estaba rodeada de árboles, cerca del mar Mediterráneo el cual transformó en un gran palacete rústico y en uno de sus patios cultivó un jardín de rosas digno del Edén.



Lady Hester Stanhope

El principio del fin vino en 1836, el gobierno británico le embargó la pensión que se le había concedido debido a las abultadas deudas contraidas con sus acreedores debido a una fracasada expedición realizada por ella para buscar un supuesto tesoro en la ciudad de Ascalón.
El 22 de junio de 1831, Lady Stanhope fallecía completamente arruinada físicamente, en la oscuridad de su habitación, cubierta de harapos y en pésimas condiciones higiénicas en cama, teniendo por toda compañía a multitud de gatos y un cúmulo de objetos que había acumulado en sus viajes, fue inhumada en uno de sus jardines y su castillo fue sellado por el consúl inglés en Damasco.

No es una leyenda. Lady Hester Stanhope existió. Se cree que mantenía una relación sentimental con el héroe británico Sir John Moore, fallecido en la batalla de Elviña (en la que se enfrentaron el ejercito inglés contra el los franceses) un 16 de enero de 1809. Desde entonces, todos los años, ese mismo día Lady Hester Stanhope regresa a A Coruña para saludar al que fue el amor de su vida.
Tumba de Moore en el jardín San Carlos en la Coruña.

Cuentan que su silueta se pasea por el Jardín de San Carlos, donde yace el general Moore. De la nada de repente surge la misteriosa silueta de una mujer elegante, vestida de blanco, con el rostro cubierto por el ala de un gran sombrero. Su sombra camina lenta hasta la tumba de su amado donde se para y desaparece. Si su espíritu hablase, quizás nos contaría que además de ser íntima de Moore, Lady Hester fue una gran aventurera victoriana y una mujer de armas tomar...

Lo que si se sabe con seguridad, es que ella guardó hasta sus últimos días un guante ensangrentado que Moore había vestido en la batalla de Elviña

Esta es una más de las anécdotas que envuelven esta fecha mítica para los coruñeses y en torno a la cual todos los años se organizan distintos eventos. Entre ellos, la recreación de la mítica batalla capitaneada por los miembros de los Royal Green Jackets con el fin de rememorar uno de los grandes episodios bélicos de la historia de la ciudad.