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viernes, 19 de agosto de 2011

Descubren altar precolombino en Morelos


Un altar cilíndrico con un cajete labrado al centro, que los olmecas debieron haber usado hace aproximadamente 2,800 años como receptáculo de agua de lluvia a la que otorgaban un carácter ritual, fue descubierto durante excavaciones en la Zona Arqueológica de Chalcatzingo, en Morelos.
El hallazgo, realizado por arqueólogos de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) en Morelos, se registró al efectuar labores de excavación para drenar la denominada Terraza 6 o del Cazador, para asegurar la conservación de éste y otros dos monumentos: el llamado número 24, y el 27, que es una estela conocida como “El Cazador”, de la cual toma su nombre esta sección del sitio.
El arqueólogo José Cuauhtli Medina Romero informó que el descubrimiento del altar (de 1.30 m de diámetro y 46 cm de espesor) se logró hace unos meses durante tales trabajos que aún se llevan a cabo, los cuales están enfocados a encontrar el piso de época prehispánica, para drenar el agua que se acumula durante la temporada de lluvias, y así evitar el deterioro de los antiguos monumentos.
El especialista del Centro INAH-Morelos comentó que dicho contexto arqueológico corresponde al periodo Preclásico Medio, entre 800 y 500 a.C., cuando este asentamiento (localizado en el hoy municipio morelense de Jantetelco) recibió la influencia de grupos olmecas, cuya impronta se observa en los diseños de relieves esculpidos en piedra —varios de ellos de gran formato—, y que caracterizan a Chalcatzingo.
“Estas representaciones estilísticas poseen aspectos locales, sin embargo, otras evocan mucho a las que hay en el área nuclear olmeca, en la Costa del Golfo de México. Cabe decir que para esa época, un par de milenios antes de nuestra era, para estas incipientes sociedades la naturaleza era un elemento primordial para vivir, de ahí la veneración que le manifestaban a través de los monumentos”.
El caso del altar cilíndrico no es la excepción, pues en su contorno tiene cincelados en altorrelieve las figuras esquemáticas de una nube y gotas, que podrían aludir a la fertilidad. Se trata de representaciones comunes en esta zona arqueológica morelense.
“Es posible que la horadación en el centro del altar fuera usada para colectar agua de lluvia, y que a ésta se le diera un carácter ritual al concentrarse en esta estructura”, detalló el arqueólogo Medina Romero.
Abundó que la superficie del monumento fue trabajada mediante la técnica de acanalado, y uno de sus extremos fue desprendido intencionalmente en la época prehispánica en algún rito, lo cual en algunos contextos arqueológicos se interpreta como una “muerte ritual” del monumento.
El investigador añadió que anteriormente —en los años 70—, durante los trabajos dirigidos por el arqueólogo David C. Grove, se encontró un altar con características casi idénticas al recientemente descubierto, pero se determinó que había sido removido del lugar que ocupó en tiempos precolombinos.