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lunes, 9 de abril de 2012

El fuego Griego


El fuego griego era un arma incendiaria utilizada por el Imperio bizantino creada en el siglo VI, aunque su mayor uso y difusión se daría tras las primeras cruzadas (S.XIII). Los bizantinos la utilizaban con frecuencia en batallas navales ya que era sumamente eficaz al continuar ardiendo incluso después de haber caído al agua. La misma representaba una ventaja tecnológica, y fue responsable de varias importantes victorias militares bizantinas, especialmente la salvación de Bizancio en dos asedios árabes, con lo que aseguró la continuidad del Imperio, constituyendo así un freno a las intenciones expansionistas del Islam, y evitando la posible conquista de Europa Occidental desde el Este. La impresión que el fuego griego produjo en los cruzados fue de tal magnitud que el nombre pasó a ser utilizado para todo tipo de arma incendiaria,incluidas las utilizadas por los árabes, chinos y mongoles. Sin embargo, las mismas, eran fórmulas distintas de la bizantina, que era un secreto de estado guardado en forma celosa, cuya composición se ha extraviado.


Por lo tanto, sus ingredientes son motivo de gran debate. Se han propuesto algunos de los siguientes ingredientes nafta, cal viva, azufre, y nitrato. Lo que distinguió a los bizantinos en el uso de mezclas incendiarias fue la utilización de sifones presurizados para lanzar el líquido al enemigo.
Supuestamente la mezcla fue inventada por un refugiado cristiano sirio llamado Calínico, originario de Heliópolis. Algunos autores piensan que Calínico recibió el secreto del fuego griego de los alquimistas de Alejandría. Lanzaba un chorro de fluido ardiente, y podía emplearse tanto en tierra como en el mar, aunque se utilizó preferentemente en el mar.El poder del arma venía no sólo del hecho de que ardía en contacto con el agua, sino de que incluso ardía debajo de ella. En las batallas navales era por ello un arma de gran eficacia, causando grandes destrozos materiales y personales, y extendiendo, además, el pánico entre el enemigo: al miedo a morir ardiendo se unía, además, el temor supersticioso que esta arma infundía a muchos soldados, ya que creían que una llama que se volvía aún más intensa en el agua tenía que ser producto de la brujería.

El "fuego griego" era una mezcla viscosa que según estudios recientes se cree que estaba formada por siete ingredientes: petróleo en bruto, o nafta, para que flote sobre el agua, azufre, que al entrar en combustión emite vapores tóxicos, cal viva, que reacciona liberando mucho calor al entrar en contacto con el agua (el suficiente para prender materiales combustibles), resina, para activar la combustión de los ingredientes, grasas para aglutinar todos los componentes, y nitrato de potasio, salitre, que desprende oxígeno al prender, permitiendo de esta forma que el fuego continúe ardiendo bajo el agua. Tras lanzar la mezcla a través de unos largos tubos instalados en la embarcación, la mezcla entraba en ignición al contacto con el agua, incendiando las embarcaciones enemigas.
El motivo por el que se desconoce su composición es muy simple: la marina bizantina de la Alta Edad Media era, con mucho, la dueña del Mediterráneo oriental, y en la posesión del fuego griego estaba una de las claves de su superioridad, de manera que esta arma se consideraba secreta.