A partir de 1742 la contienda se transformó en un episodio de la Guerra de Sucesión Austriaca, cuyo resultado en el teatro americano finalizaría con la derrota inglesa y el retorno al statu quo previo a la guerra. La acción más significativa de la guerra fue el Sitio de Cartagena de Indias de 1741, en el que fue derrotada una flota británica de 186 naves y casi 27.000 hombres a manos de una guarnición española compuesta por unos 3.500 hombres y 6 navíos de línea. La Historia no volvería a ver una batalla anfibia de tal magnitud hasta el Desembarco de Normandía, más de dos siglos después.
Durante la contienda, dada la enorme superioridad numérica y de medios de Inglaterra sobre España, resultó decisiva la extraordinaria eficacia de los servicios de inteligencia españoles, que consiguieron infiltrar agentes en la Corte londinense y en el cuartel general del Almirante Vernon.
El plan general inglés así como el proyecto táctico de la toma de Cartagena de Indias fueron conocidos de antemano por la Corte española y por los mandos virreinales con tiempo suficiente para reaccionar y adelantarse a los británicos.
El curioso nombre con el que es conocido este episodio, en la historiografía inglesa, se debe al apresamiento por un buque español de un navío contrabandista inglés, capitaneado por el pirata inglés Robert Jenkins, en 1731.
El curioso nombre con el que es conocido este episodio, en la historiografía inglesa, se debe al apresamiento por un buque español de un navío contrabandista inglés, capitaneado por el pirata inglés Robert Jenkins, en 1731.
Según el testimonio de Jenkins, que compareció en laCámara de los Comunes en 1738, como parte de una campaña belicista por parte de la oposición parlamentaria en contra del primer ministroWalpole, el capitán español, Julio León Fandiño, que apresó la nave, le cortó una oreja a Jenkins al tiempo que le decía (según el testimonio del inglés) «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve». En su comparecencia, Jenkins denunció el caso con la oreja en la mano, y Walpole se vio obligado a regañadientes a declarar la guerra a España el 23 de octubre de 1739.
Una fragata española remolcando un buque británico capturado durante la Guerra de la Oreja de Jenkins. Pintura de 1770 |
Inevitable relacionarlo con Van Gogh. No... Es curioso, ¿verdad?, que la anglofibia -superioridad, elegancia del Reino Unido- oculte u olvide derrotas tan significativas, batallas tan desiguales y perdidas...
ResponderEliminarInteresante.
Un saludo.
Es muy común en la historia inglesa el evitar hablar de ciertas derrotas!!!:)
ResponderEliminarSi los ingleses vayan sus derrotas por que los españoles no las airean?
ResponderEliminarComo perdió el brazo Nelson en Tenerife?
Creo recordar que fue una bala de cañón!! Gracias por el comentario Faribook!!
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