Aunque, como señala el programa de conservación de lenguas Sorosoro, el propio Boas explicaba que lo que sería expresado por una sola palabra en inuktitut puede serlo por un grupo de palabras en otra lengua, el daño estaba hecho y diferentes publicaciones científicas espolvorearon esta idea por el saber popular aumentado de manera exponencial el número de palabras que los esquimales utilizaban.
Las lenguas esquimales son polisintéticas, e. d., que vas arrejuntando lexemas según te salga del cuerno de la abundancia, o sea, que tienen el mismo mecanismo que el alemán, donde tenemos «Schnee» y componemos según el tiempo que haga que ha caído «Neuschnee» (nieve de menos de tres días), «Altschnee» (de más de tres), según la consistencia, como «Pulverschnee», si está a punto de derretirse, como «Sulzschnee» y más combinaciones que puedo inventarme ahora y que se podrían llegar a entender, como «Zuckerbäckerschnee», o sea, «nieve que ha caído en forma de edificio neorrenacentista del estalinismo arquitectónico». Y esta traducción no va de coña. LO JURO.
El inglés tiene bastantes lexemas referentes a la nieve, además de «snow», como «slush, sleet, blizzard» y otras.
El inglés tiene bastantes lexemas referentes a la nieve, además de «snow», como «slush, sleet, blizzard» y otras.
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